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El escándalo que viene.

El escándalo que viene.

Decía Moravia conversando con Pasolini que él sólo se escandaliza por la estupidez humana. “Se escandalizan los fariseos, Cristo no”.

En las últimas semanas, a raíz de la selección de nuestra película “Vivir y otras ficciones” en la sección Oficial del 64 Festival de San Sebastián, algunos representantes de importantes Instituciones Culturales de ámbito internacional, se han interesado por este film.

Lo que debería ser un motivo de satisfacción entre quienes hemos hecho una película tan escasa de medios, como nutrida de apoyos de gente que lleva años luchando por los derechos de las personas con diversidades funcionales, se ha convertido en causa de desconcierto, estupor y finalmente de enorme orgullo: nuestra película es escandalosa.

Hace 20 años que hago películas. En ellas se ha representado el cuerpo y las relaciones humanas de las más diversas formas. En Fake orgasm (2010) se evidenciaba incluso la crisis de representación cultural que provoca el cuerpo transexual masculino; el cuerpo de hombre sin pene. Sin embargo, hasta ahora jamás había logrado algo tan sublime como escandalizar antes del estreno.

¿Cómo hemos logrado algo tan formidable? Muy sencillo y no por menos anunciado por Antonio Centeno, protagonista del film, y tantos otros activistas en la materia. Sí, los diversos funcionales son seres deseantes y deseables. Dicho en plata: la gente en silla de ruedas, folla. Oh escándalo!

En pleno Siglo XXI, se siguen escandalizando los fariseos, pero hoy incluso los mismísimos Dioses que gestionan ciertos eventos de la más alta cultura, justifican en esa extraña emoción los argumentos para evitar la distribución de esta película- tan escandalosa-, desaconsejan su proyección pública o bloquean la posibilidad de promocionarla.

“Es que es muy fuerte”, o “es un tema muy difícil”, como si la conquista del espacio no fuera una misión jodidamente difícil, o el holocausto judío no resultara suficientemente fuerte. Nada de eso escandaliza tanto como que un ser humano tetrapléjicx reclame el derecho a hacerse una paja.

Por mucho que me lo avisara la propia gente que sufre esta situación, no salgo de mi asombro. Me parece fabuloso haber logrado algo tan difícil como escandalizar, en un tiempo que ni la muerte inocente de niños inmuta ya a casi nadie.

Tal vez el escandalo que viene era previsible, pero jamás lo hubiese sido de no haber logrado algo tan difícil como superar los millones de obstáculos que separan una idea subversiva de la posibilidad de compartirla.

Que el Zinemaldia de Donosti nos haya programado es algo formidable. También lo es la lista de festivales que le seguirá. Y es que como decía Kiarostami, “no hay cine bueno o malo, hay películas verdaderas y las que no lo son”. Esta película carga con la verdad del ridículo escandalo que sigue provocando la combinación de sexualidad y diversidad funcional. Paradójicamente se exhibirá mientras los telediarios tal vez dediquen unos minutillos a glosar las gestas heroicas de los atletas paralímpicos, sin que a casi nadie le sorprenda que no se tengan noticia de escándalos sexuales en la villa olímpica, o de los cobros en carne que disfrutaron los héroes de las olimpiadas “regulares”.

Avisados quedan, “Vivir y otras ficciones” es un verdadero escándalo.